Isabel del Río
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Ariza    
     
Isabel del Río
   
     
Las Chicas del Óleo    
     
Isabel del Río en la Feria del libro de Madrid    
     
Obra de Francis Piep dedicada a Isabel del Río    
     
Isabel del Río con Jack    
     
Isabel del Río con Martín Cid    
     
Isabel del Río en Radio Enlace    
     
Isabel del Río con Sabela Baña    
     
Isabel del Río con Pitita Ridruejo    
     
Isabel del Río con Silvia Cuevas    
     
Isabel del Río en la presentación de Akrón    
     
Isabel del Río y Martín Cid en el Bukowski Club    
     
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OBRAS
ENSAYO

"Las Chicas del Óleo" (Pintoras y Escultoras anteriores a 1789). 2010. Editorial Akrón.


NOVELA

"Ariza", 2008. Editorial Alcalá.

   
     
     
Documento sin título
     
 

Elisabetta Sirani (Bolonia 1638-1665)

por Isabel del Río, autora de “Las Chicas del Óleo, pintoras y escultoras anteriores a 1789” (ed. Akrón, 2010).
http://laschicasdeloleo.wordpress.com

Te sitúo aquí, Elisabetta, entre Fede Galizia y Francisca Dupar, entre el Renacimiento y el siglo XVIII, como ejemplo del complicado transito entre ambos tiempos, un tiempo que se retuerce y al que denominamos Barroco.
Barrocas fueron tus composiciones tremendistas de Judith cortando la cabeza de Holofernes o Porcia hiriéndose intencionadamente en el muslo para demostrar su valor a Bruto, sangre y teatralidad, eso fue tu siglo y tu vida.
Heredaste el taller de tu padre y tuviste que mantener a tu familia, lo hiciste con un espectáculo apropiado a los gustos de tus contemporáneos… y te costó la vida, una vida de sólo veintisiete años.
¡Cuántos nervios tuviste que contener para que tu autopsia reflejara un estómago completamente ulcerado! ¡Cuántos espectáculos tuviste que protagonizar para demostrar que eras la artista más rápida de tu tiempo!
Tu biógrafo y mecenas, el conde Carlo Cesare Malvasia, nos dejó constancia de cómo te hiciste famosa por la rapidez con que terminabas los óleos, y cómo el 16 de mayo de 1664 llegaste a convocar a una muchedumbre de incrédulos para que fueran testigos de tu manera de pintar. ¿Venciste? Un año después morirías entre agonías y estertores. Una criada sería acusada por tu padre de haberte envenenado ¿Venció? La criada fue absuelta y tú, la muerta, enterrada entre aplausos y multitudes. ¿Venciste? Puede que sí, porque hoy te recordamos como ejemplo de aquel retorcido mundo al que tú también diste color.
Gracias, joven Elisabetta Sirani, llena de posibilidades y sin futuro que las hiciera madurar.