Isabel del Río
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Ariza    
     
Isabel del Río
   
     
Las Chicas del Óleo    
     
Isabel del Río en la Feria del libro de Madrid    
     
Obra de Francis Piep dedicada a Isabel del Río    
     
Isabel del Río con Jack    
     
Isabel del Río con Martín Cid    
     
Isabel del Río en Radio Enlace    
     
Isabel del Río con Sabela Baña    
     
Isabel del Río con Pitita Ridruejo    
     
Isabel del Río con Silvia Cuevas    
     
Isabel del Río en la presentación de Akrón    
     
Isabel del Río y Martín Cid en el Bukowski Club    
     
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OBRAS
ENSAYO

"Las Chicas del Óleo" (Pintoras y Escultoras anteriores a 1789). 2010. Editorial Akrón.


NOVELA

"Ariza", 2008. Editorial Alcalá.

   
     
     
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Fede Galizia

por Isabel del Río, autora de “Las Chicas del Óleo, pintoras y escultoras anteriores a 1789” (ed. Akrón, 2010).
http://laschicasdeloleo.wordpress.com

Fede Galizia o Fede Galicia o Fede Gallizi (¡cuánto transforma el paso del tiempo las palabras!...,  ¿y su significado?) nació en Milán en 1578 y allí murió cincuenta y dos años después dejando una producción innovadora y una biografía no menos creativa como mujer soltera e independiente.
Como tantos otros artistas de su época, aprendió a pintar con su padre, en el taller gremial y familiar donde todos los hijos e hijas debían cooperar haciendo las pinturas, preparando las telas y removiendo los barnices hasta que alguno destacara y, tras examen por parte de las autoridades del gremio, fuera nombrado también maestro (o maestra) y pudiera abrir taller propio.
Su caso fue casi de niña prodigio porque a los doce años, según Lomazzo, ya destacaba por la precesión con que plasmaba joyas y estampados, habilidad muy apreciada para abrirse camino como retratista y, así, abrió pronto un taller que no sólo se dedicó a producir miniaturas sino retratos de pared cada vez más cotizados. Pero lo que la confiere un puesto en la Historia del Arte son sus bodegones: los elevó a la categoría de género. El de 1602 fue el primero que se firmó en la historia, porque fue ella la primera en creer que este tema debía ser tan valorado como los tradicionales sobre religión, mitología o retrato y porque fue ella la primera en saber representar frutos y flores con un significado abstracto, el del paso del tiempo que pudre la fruta y nuestros recuerdos, el del cambiante devenir del mundo que muta una manzana en semántica de la existencia y un apellido en baile fonético.
Se repiten las cerezas, huelen los membrillos, callas las ciruelas… los manjares caen por un efímero instante en nuestras manos y los juegos de luces iluminan nuestra imagen… después ¿qué pasará? Nadie lo sabe, el futuro todo lo cambia y transforma… tanto como para que muchas de sus obras hayan sido atribuidas a Panfilo Nuvolone, un pintor menor que tal vez nunca quiso merecer “tal” distinción.